11 julio, 2024
La montaña te lo da todo
El Tour llega a la montaña, el momento más esperado por muchos y el más temido por otros. Es el curso natural de la vida, es así cada año, terminan los días de la explosión y comienzan las jornadas de introspección.
Si la velocidad del esprint es un grito de euforia, una emoción contenida hasta la detonación final, la montaña es un murmullo, una letanía repetida una y otra vez que te evade hasta alcanzar un estado de atención plena. En la montaña vives y mueres en pocos kilómetros, en la montaña estás solo, siempre, incluso dentro de un pelotón.
Y si tienes suerte, si todo se alinea y alcanzas ese estado de gracia en que se acompasan el corazón y las piernas, la montaña te lo da todo.
No obstante, no hay inspiración sin ayuda, sin la pluma adecuada el escritor solo tiene una idea. Sin la bicicleta indicada no hay absolutamente nada.
En esta segunda parte de la gran vuelta francesa el Lotto Dstny mira atrás y recuerda las semanas de preparación, las pruebas de esfuerzo y los exámenes del material. Recuerdan la primera vez que se subieron a una Orca. Era lógico esperar que necesitarían tiempo para adaptarse porque, ¿quién hace suya una bicicleta desde el primer día?
Pero tú y tus compañeros, los hombres de la montaña aún lo recordáis: en los primeros puertos ya sabíais que era ELLA.
Y es porque, mientras entrenabas este invierno, mientras competías el pasado verano, incluso mucho antes, un grupo de mujeres y hombres ya pensaban en ti sin saber que eras tú.
En los cuarteles de Orbea, mientras diseñábamos la nueva Orca OMX, ya pensábamos en tu trabajo y en honrar así tu esfuerzo. Pensábamos en tus horas de tedioso gimnasio para construir una bici rígida donde se precisa y así no perder en la transmisión toda esa fuerza ganada. Pensábamos en cada gramo, ni una lámina de carbono innecesaria, ni una gota extra de pintura o barniz, una obsesión con la ligereza por aquel pedazo extra que no tomaste. Pensábamos en todas las horas que pasarías sobre el sillín y te hicimos una bici confortable pero eficiente. Pensábamos en tu ataque en los últimos kilómetros, de pie sobre la bici en ese final en alto; y así redujimos la distancia entre ejes para aumentar su reactividad, mientras te veíamos allí arriba, descorchando el champán en lo más alto del podio.
Por fin el momento ha llegado, es hora de honrar a todos aquellos hombres y mujeres que trabajaban en Orbea pensando en ti, es hora de rendir homenaje a todo el esfuerzo y a tanta diversión pasada sobre tantas otras bicis hasta llegar a ELLA. Es el gran momento, el de la bella montaña, el del elogio a la ligereza.