30 octubre, 2024
Maté: la vuelta de su última Vuelta
Comienza septiembre y termina en Madrid La Vuelta 2024. Luis Ángel Maté cruza la meta por última vez como profesional. Decenas de personas se acercan a él para saludarle, hacerse una foto y desearle buena suerte. Lo normal. Sin embargo, hay algo que llama la atención en el caso de Luis: la gente que se le acerca también le abraza con fuerza.
Y es que Maté es un gran compañero, un corredor tremendamente carismático y un tipo excepcional.
Un día después de finalizar 3265 kilómetros en carrera este «ciclista de verdad» parte hacia Marbella en su Orbea Orca: serán tres días y seiscientos yo-qué-sé kilómetros en bici. Le acompañamos en su vuelta a casa para disfrutarle y conocerle mejor en la vuelta de La Vuelta.
Maté afirma haber sido muy feliz todos estos años y es imposible no creerle al ver el brillo en sus ojos, tan chispeantes que no parecen esconder ni una pizca de tristeza por cerrar una etapa fantástica. Y es que ha hecho planes, tiene muy claro lo que hará cuando se baje de la bici: volver a subirse.
Conversando con él pudiera parecer que es sencillo ser ciclista, que mantenerse durante 17 años entrenando, compitiendo, trabajando como gregario para sus compañeros haya sido un paseo por las nubes sin sacrificios.
«Nunca he sido un ganador, he sido un triunfador».
Es fácil dejarse llevar por su ímpetu y difícil no quererle. El amor es mutuo, al parecer. La mayoría de kilómetros de su carrera, desde amateur a su paso a profesionales, luego en el equipo Cofidis y finalmente en Euskaltel los ha pasado subido a una Orbea. Sus valores le hacen identificarse con la cooperativa de Mallabia, donde el profundo arraigo a la tierra y el trabajo colaborativo son las principales razones de ser.
Ahora quiere disfrutar del paisaje a su ritmo, pararse, viajar, conocer lugares y hablar con la gente, la nueva y la que le quiere.
«La bicicleta es el mejor socializador del mundo, en la bicicleta todos se igualan. Esa es la mayor grandeza que tiene el ciclismo y yo ahora quiero descubrir eso».
No sabemos cuál será su próxima aventura, pero sí que será sobre una bicicleta y que nosotros le acompañaremos siempre que nos necesite.
Junto a su hermano Raúl, que ha compartido este viaje de vuelta, llegamos por fin a su casa, con su gente, con sus hijos, su familia.
«Los chavales que hagan lo que quieran, que sean felices, ya sea en bici o sin ella… Pero la bici ayuda mucho».
Le dejamos en la playa, después de mirar con sus ojos y enamorarnos un poquito más del ciclismo con él.