21 mayo, 2026
La casa del gravel
Hay carreras que comienzan mucho antes de la línea de salida. Antes de llegar al arco que marca el comienzo de uno de los eventos más importantes del año, cada deportista pone su vida entera en la preparación. Antes del desafío mental y el dolor físico hay estrategia, ajustes mecánicos y un profundo ejercicio de concentración.
Hace unas semanas todo este trabajo volvió a reunirse en un mismo lugar. Se celebraba The Traka y en una masía cerca de Girona nació el Orbea Hub. Toda la estructura profesional de Orbea se puso al servicio de los atletas que representan la marca en competición.
Durante varios días, hombres y mujeres que representan a Orbea convivieron bajo el mismo techo para preparar una de las citas más importantes del calendario gravel. Personas procedentes de diferentes países, disciplinas y trayectorias compartiendo espacio, experiencia y visión de un deporte.
Dentro de los gruesos muros de mampostería del Hub cada ciclista pudo prepararse, relajarse y concentrarse para la batalla.
«El gravel es una disciplina muy individual, pero vivirlo junto a otras personas siempre lo hace más especial. Compartir ideas, experiencias y tiempo con el staff de Orbea y otros ciclistas durante toda una semana ha sido increíble».
Mucho más que un deporte
El gravel tiene algo difícil de explicar. Quizá sea la mezcla de competición y aventura, quizá la capacidad exigida de autosuficiencia, puede que la certeza de que nunca hay dos carreras iguales. Definitivamente, lo que hace única la disciplina es que, incluso en los eventos más importantes, sigue habiendo un espacio para la comunidad.
Durante aquellos días de abril, profesionales de todos los departamentos de Orbea nos desplazamos a Girona para desplegar nuestra experiencia al servicio del rendimiento en competición de las personas que representan la marca.
Mientras ellos y ellas reconocía recorridos y afinaba estrategias, en el Hub ajustábamos presiones, revisábamos configuraciones, desarrollos o equipajes, preparábamos avituallamientos y dejábamos listo cada detalle para que tanto ciclistas como material estuviesen preparados para el desafío de The Traka.
Cada ciclista, una personalidad
El papel de Orbea es importante: además de una estructura deportiva, somos impulsores de algo mucho más difícil de fabricar artificialmente: un espacio humano real.
Compartir tiempo y experiencias con quienes compiten junto a Orbea nos permite entender mejor sus necesidades y seguir evolucionando.
Pocas disciplinas reflejan tan bien la personalidad de cada ciclista como el gravel. Durante la semana en Girona, decenas de Terra y Terra Race fueron tomando forma de maneras completamente diferentes; cada una nos ha enseñado algo.
De Morgan hemos aprendido cuánto influye el paso de rueda de Terra en la confianza sobre los terrenos más pedregosos. De Hannah y de Lawrence, que vienen del ciclismo profesional en carretera, sabemos que adoran la rigidez y precisión de Terra Race. Rares, que vino pedaleando desde Innsbruck, nos recordó la importancia de los puntos de anclaje y de la capacidad de adaptación cuando la aventura empieza mucho antes de la carrera. También Griffin Easter, Speed Company Racing, Arvo y decenas de voces más, con miles de kilómetros en sus piernas, nos comparten su experiencia cada día.
Escucharlos forma parte del proceso, porque desarrollar bicicletas para gravel significa entender cómo vive el gravel cada persona.
El momento en que todo cobra sentido
Y así llegó el día de la carrera —porque el día de la carrera siempre llega— y es entonces donde todo cobra sentido.
Todavía de noche, decenas de Terra y Terra Race, con diferentes montajes, incontables combinaciones de ruedas, desarrollos y equipajes iban abandonando la casa hacia la aventura. Incontables también fueron los finales, incontables las historias de éxito y las lecciones aprendidas.
Fuera de los muros del Hub, cada ciclista afrontaba su propia prueba. Mujeres y hombres atravesaron bosques y pistas, superaron rampas casi imposibles y llevaron cada esfuerzo al límite mientras luchaban por no rendirse.
Mientras tanto, otra carrera estaba sucediendo detrás: la de nuestro equipo siguiendo cada recorrido y esperando en avituallamientos, siempre alerta para resolver cualquier problema que pudiese dar al traste con el último objetivo.
Hasta la prueba más dura tiene un final
Y al acabar la carrera —porque todas las carreras terminan— ciclistas y staff regresaron al Orbea Hub. El cansancio, las bicicletas cubiertas de polvo y barro, los cuerpos destrozados y las emociones desordenadas se fueron disipando al sentarse alrededor de una mesa. Tal vez esta forma de afrontar las competiciones explique también por qué el gravel ha conseguido atraer perfiles tan diferentes.
Donde se reúne el gravel
Después de una semana dura y alucinante, tocaba volver a casa, agotados, pero aún más fuertes de lo que llegaron.
Seguimos entendiendo que el papel de Orbea dentro del gravel va más allá de las bicicletas o del soporte técnico. Creemos en crear espacios reales para que este deporte siga creciendo desde dentro, donde compartir experiencias, aprender y convivir forme parte del camino.
Este es un gran equipo, pero se parece mucho a una gran familia.