13 julio, 2022
Antico Mangano
¿Sería el instinto lo que llevó al pequeño Alfonso a salvar la antigua máquina del fuego? La familia Marchi necesitaba leña para calentarse en los peores tiempos de la guerra y no quedaba mucho más. Quizá no fuese el instinto, puede que fuese el orgullo lo que llevó a Alfonso a pelear por el mangano, el orgullo por el oficio de su padre, lo mismo que aún mantiene la Stamperia Marchi en pie.
¿Y no sería el amor? No hay otra cosa que explique lo que aún sienten sus hijos por un taller en el que viven y han crecido. No, fue la magia, tuvo que ser la magia.
Es imposible que una enorme rueda permita que la fuerza de tan solo un hombre mueva hasta cinco toneladas sin un poquito de magia. Alfonso recuerda cómo por casualidad (puede que por algo de instinto, orgullo, amor y magia) evitó que el mangano, la calandra, se perdiese para siempre. Y así, un ingenio muy antiguo, de origen Mesopotámico, una enorme rueda perfeccionada por Leonardo da Vinci en 1633, ha llegado hasta nuestros días.
La búsqueda del antico mangano nos llevó por toda clase de terrenos. De esta forma, una parte importante del recorrido discurre por caminos de puro gravel y pistas bastante compactadas.
El primer tramo del viaje es sencillo y plácido gracias a la cantidad de zonas pavimentadas que surcamos, pero una vez abandonamos la Vía Santarcangiolese, en dirección Franzolini encontramos los primeros muros de hormigón con pendientes de dos dígitos.
Estos muros de camino hacia el precioso y adoquinado pueblo medieval de San Leo y una última subida al Monte Benedetto fueron el test perfecto para examinar de verdad la agilidad de la geometría de Terra.
Los hijos de Alfonso, Gabriele y Lara, mantienen hoy en pie la estampería en la maravillosa región italiana de Romaña.
Una estampería que gira en torno a esta rueda, una estampería en la que la familia Marchi decora tejidos con moldes de madera, de la misma manera que se hacía tres milenios atrás.
Alfonso adora esta tierra y nos habla henchido de orgullo de un territorio mágico. Es que el amor es así. ¿Qué si no nos lleva a perdernos sin saber lo que habrá al doblar la próxima curva, tan solo en busca de un lugar desconocido?
Y es que la magia es así, el hechizo nos trajo a Santarcangelo, a lomos de otro maravilloso ingenio que pervive a través de los siglos, a lomos de una bici.
Este viaje al corazón de la Romaña nos ha llevado por todo tipo de terrenos y la nueva Orbea Terra ha respondido en todo momento. Y es que una única Terra pueden ser muchas.
Hay también, sin duda, un poco de orgullo, el de una tradición centenaria que obliga también a Orbea, igual que a los Marchi, a no dejar de explorar.
Alfonso Marchi tiene la certeza de que la tradición lleva al dominio de la técnica, y es este dominio el que garantiza la libertad y la capacidad de inventar y liderar el pasado, el ahora y el futuro.