20 septiembre, 2017

Dani Molina: “Ganar el Campeonato del Mundo es un sueño hecho realidad”

El triatleta paralímpico ha firmado la temporada de su vida: se ha proclamado Campeón del Mundo, Campeón de Europa y Campeón de España. Un año de ensueño que, lejos de aplacar su ansia de retos le ha dado alas para volar hacia nuevos horizontes.

¿Cómo es el día después de un Campeón del Mundo?

Te encuentras en una nube: muy feliz, satisfecho y, sobre todo, relajado. Al menos es lo que me dijo mi mujer el día que regresé; que me encontraba muy relajado y tranquilo. La verdad es que después de ganar se te pasan todos los dolores y molestias físicas de la carrera.

¿Y qué se hace después de un exitazo así? ¿Lo celebraste o saliste a entrenar?

Pues al día siguiente salí a correr un rato y aprovechamos la mañana para ver las carreras de Elite. Lo celebramos un poco el día anterior, pero la verdad es que no soy de muchas celebraciones….

¿Cuántos mensajes de felicitación llegaron a tu whatsapp?

¡Tranquilamente han podido ser 1.000! No paraba de sonar el teléfono y de llegar mensajes también en redes sociales. Me hubiera gustado poder responder a todos pero me fue imposible porque han sido muchos los mensajes de felicitación y apoyo.

Y entre todos esos mensajes, ¿hay alguno que te hiciera especial ilusión?

Sí, claro. Los mensajes de mi padre y de mi mujer son especiales siempre. Han estado a mi lado desde el principio. Mi padre es mi mayor fan y mi mujer es un apoyo crucial para mí. También han sido emocionantes los mensajes de mi entrenador, mi primer entrenador de natación, con el que estuve 20 años… Hay muchos mensajes que me han emocionado.

“El último kilómetro lo hice llorando de la emoción”

Parece que dominaste la carrera desde el principio… ¿En qué momento te diste cuenta de que el sueño de ser campeón del mundo se iba a convertir en realidad?

Cuando comenzó el sector de la carrera a pie ya tenía claro que, si no había ningún contratiempo, sería campeón. La verdad es que salí del agua con bastante ventaja -aproximadamente 1 minuto- y logré incrementarla sobre la bicicleta hasta cerca de 3 minutos. Los compañeros de la selección me iban cantando los parciales y eso me daba fuerzas, porque veía que dejaba atrás a los rivales. A falta de 1 kilómetro ya era consciente que iba a cumplir un sueño que ha tardado 6 años en llegar. Es un instante que no se puede describir; se mezclan muchos sentimientos: rabia, felicidad, tensión… El último kilómetro lo hice llorando de la emoción.

El sector ciclista parecía bastante duro y ratonero, ¿cómo era?

Sí, era un circuito muy técnico con dos transiciones. Comenzaba con un enlace de 3 kilómetros antes de acceder al circuito en sí, de 4 kilómetros y 26 giros -algunos muy cerrados- por vuelta. A esto había que añadir que el suelo estaba muy mojado porque había estado lloviendo toda la noche. Tuvimos suerte porque durante la carrera salió un claro y el trazado se fue secando poco a poco. Es duro porque no acabas de coger el ritmo nunca, ya que estás acelerando y frenando cada 200 o 300 metros. Es un trazado perfecto para corredores rápidos y que manejen bien la bicicleta, que la manejen rápico. La verdad es se me dio bastante bien.

Llevaste la Orca en lugar de la Ordu… ¿qué tal se comportó la bicicleta?

Sí, no me llevé la Ordu precisamente porque el circuito era muy corto y tenía muchas curvas, y la Orca es un modelo más manejable, ágil y reactivo en este sentido. La verdad es que se comportó de manera excelente en este circuito. La Ordu va perfecta para tramos largos, de 2 o 3 kilómetros, en donde tienes tiempo para rodar acoplado, y allí el tramo más largo era de unos 500 metros.

En los días previos a la carrera, bien porque te sentías fuerte o por los resultados previos que has ido logrando a lo largo de la temporada, ¿tenías algún sentimiento especial de que éste podía ser tu año?

Creo que sí. Las competiciones no han podido ir mejor: con victorias en Yokohama, el Campeonato de España, el Campeonato de Europa… Al final vas conociendo a los rivales y a ti mismo; tu capacidad y resistencia. Así, llegó un punto en el que estaba convencido que podía ser Campeón del Mundo, no sin esfuerzo claro está. Mi entrenador me decía que éste era mi año, que estaba todo de mi parte para ganarlo, y finalmente así ha sido.

En la mayoría de tus entrevistas sale a relucir el tema de tu accidente y cómo desde entonces te has convertido en un ejemplo de superación. ¿Llega a pesar esa etiqueta de ser un “ejemplo” para otras personas que hayan sufrido una experiencia similar a la tuya?

No. Siempre digo que si lo que he vivido y mi experiencia deportiva sirve para inspirar a alguien, bienvenido sea. Cuando tuve el accidente decidí no quedarme en casa sentado; busqué una meta y el deporte me la dio. Si eso le sirve a alguien, pues mejor. Sí que es verdad que a veces hay gente que te dice «Eres un ejemplo para todos»…Yo lo que hago no lo hago para dar ejemplo a nadie. Es algo que hago porque me gusta, disfruto y es mi vida pero, si a alguien le puede servir de ejemplo, pues genial.

“El accidente no me ha quitado el llegar a una vida casi perfecta”

Te hemos escuchado comentar que eres ahora más feliz que antes del accidente, ¿cómo lo explicarías a quien le pueda resultar llamativa esta frase?

Es algo que suelo decir en las distintas charlas en las que participo. Antes del accidente estaba un poco ‘despistado’ de la vida; algo perdido; y el accidente me ‘centró’ -por decirlo de alguna manera-, me puso en mi sitio. Después de mucho esfuerzo puedo decir que incluso tengo una vida que mucha gente puede llegar a envidiar, ya que dedicarse al deporte y vivir de ello -y más siendo paralímpico- es a día de hoy casi una quimera. Es verdad que todos los días me tengo que poner una prótesis sin la que no pudo correr o montar en bici, pero ese hecho no quita para que piense que tengo una vida casi perfecta: me casé hace tres años, tengo un niño de un año, he logrado ser Campeón del Mundo… la verdad es que no le puedo pedir más a la vida.

El deporte reaparece en tu vida a raíz del accidente. En esa etapa tenías un gran sobrepeso, pero todo cambió cuando te reencontraste con tu entrenador. ¿Cómo y cuándo fue ese reencuentro con el deporte?

Me acuerdo muy bien porque fue un día en el que estaba comprando ropa, porque la que tenía ya no me valía (pesaba casi 100 kilos), y me encontré casualmente con mi primera entrenadora de natación, de cuando era pequeño. Cuando me vio se quedó impactada porque siempre he sido muy delgado, y me animó a volver a la piscina. De ahí fui progresando hasta llegar a los Campeonatos de Europa y del Mundo, incluso a los Juegos Olímpicos. Sin duda ese fue un reencuentro vital porque de no haberse producido igual no estaba donde ahora me encuentro.

«Todavía recuerdo los  primeros 20 kilómetros que hice en bici: ¡Parecía que había hecho una etapa del Tour! Llegaba muerto»

¿Por qué fases has ido pasando desde “no practicar deporte” hasta “ser campeón del mundo”?

La primera fue empezar a nadar, sólo con el objetivo de perder peso y encontrarme mejor. Nadando estuve unos 15 o 16 años seguidos, hasta llegar a los JJ.OO., que tuve que dejarlo porque no era viable económicamente. Compaginé distintos deportes con el trabajo hasta que entré en el mundo de triatlón, que llegó un poco por casualidad: mi ortopeda me hizo una prótesis para correr y de ahí pasé a probar la bici… Todavía recuerdo los  primeros 20 kilómetros que hice: ¡Parecía que había hecho una etapa del Tour! Llegaba muerto. Y corriendo igual, me acuerdo que me limitaba a dar vueltas a la manzana de casa porque no me atrevía a ir más lejos por si me cansaba y no podía volver.  Al final todo consiste en ir quemando etapas, metiendo cada vez más kilómetros en los entrenamientos y mejorando la forma física.

¿Te imaginas ahora tu vida sin practicar deporte?

No concibo mi vida sin deporte. De hecho, los días que no toca entrenamiento y debo quedarme en casa descansando me cuesta pasarlos. Mi vida es el deporte.

Y a Dani Molina ¿Qué le gusta hacer fuera del deporte? ¿A qué dedica el día además de a entrenar?

Me encantaba ir al cine con mi mujer, ¡pero desde que tenemos al pequeño es casi imposible! Cuando nació no nos dijeron que no volveríamos al cine (risas). Es un hobby que me encantaba porque me ayudaba a desconectar. Ahora dedico mucho tiempo a mi hijo, a pasear y jugar con él. Un niño de un año da mucho trabajo pero también mucha alegría.

“Tengo el sueño de competir en el Ironman de Hawaii, pero el reto más inmediato es volver a sentir lo que sentí como Campeón del Mundo de Triatlón”

Cuando alguien lo gana todo, y encima en la misma temporada… ¿Qué viene después? O dicho de otro modo, ¿cuál es el objetivo después de haber cumplido todos los objetivos?

Es una pregunta que me están haciendo mucho estos días «¿Y ahora qué?». Quiero seguir ganando Campeonatos del Mundo, Europeos y de España, por supuesto, pero también necesito nuevos retos. ¿Por qué no intentar ser campeón de Europa o del Mundo de Media Distancia? Otro de mis sueños es participar algún día en el Ironman de Hawaii. Pero el objetivo más inmediato, sin duda, es volver a sentir lo que sentí el otro día; repetir como Campeón del Mundo y, sobre todo, seguir disfrutando de lo que hago.

Nos gustaría acabar la entrevista con esta frase: “Que nadie te diga que no puedes hacer algo”. ¿Qué significado ha tenido para ti a lo largo de tu carrera?

Hace mucho tiempo fui a una revisión rutinaria y el médico me preguntó si hacía algún deporte. Le conté todo lo que hacía: correr, natación, bici, esquí, etc., y me dijo que con una lesión como la mía lo mejor que podía hacer era quedarme en casa descansando, porque en un futuro me pasaría factura. Creo que ahí se equivoca. Personalmente prefiero hacer deporte cuando todavía me es posible, porque lo que he vivido y disfrutado no me lo va a quitar nadie. Pienso que hay que aprovechar las segundas oportunidades que te da la vida y que nadie puede decirte lo que no puedes hacer. En mi caso, cuando me han dicho algo parecido a eso siempre ha sido un aliciente para intentarlo.