19 enero, 2022

Forged in solitude

Luis Ángel Maté, ciclista profesional de Euskaltel-Euskadi, descansa su cabeza en el refugio que da el camino, que calma la tensión, la violencia, la aspereza de la competición en la suavidad del monte, de la tierra, de la lluvia y del agua.

Hay todo un mundo ahí fuera y Terra está lista para acompañarte a descubrirlo.

San Ignacio de Loyola, guerrero y caballero al servicio de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos I, al igual que Maté, también eligió emprender un camino para encontrar su alma. Una herida de guerra le postró en cama, la lectura le enseñó el destino, pero fue el camino el que le enseñó la calma.

San Ignacio era guerrero, pendenciero, gamberro y aguerrido caballero.

Nacido en Loyola, Guipúzcoa, recibió un cañonazo defendiendo la fortaleza de Pamplona. Durante su convalecencia leyó vidas de santos, lo que había, lo que cayó en su mano. Y allí inició su transformación.

Pero Jerusalén ya es otra historia. Volvamos atrás, volvamos donde Iñigo, caballero al servicio de reyes, emprende su viaje, un viaje físico que será también un peregrinaje mental. Todos sus viajes son hacia el interior. Ignacio de Loyola descubrió nuevos mundos, pero los descubrió dentro de sí.

Y así emprendió su viaje, desde su ciudad natal hasta Manresa, donde vivió unos meses antes de tomar un barco a Jerusalén.

Asimismo, Maté se busca, el ruido y la furia desaparecen, el hambre, la competición y la lucha paran como para el mar y sobreviene la calma.

"¿Para qué quieres ganar el mundo si pierdes el cielo?"

Bien lo sabe Juan Bautista Mendizabal, que nos invita con pasión a recrear el camino que el caballero Ignacio de Loyola recorrió en 1522.

Un camino repleto de belleza, desde Loyola al grandioso Santuario de Arantzazu, desde la fascinante Laguardia a las montañas y la Basílica de Montserrat, hasta acabar en Manresa.

Fermín Lopetegui fue el primer peregrino reconocido oficialmente en completar el Camino, allá por el 2012, y ya lo ha recorrido nueve veces:

«La vida es una mochila, y cuando llevas un tiempo peregrinando sabes qué es lo que te va sobrando y lo poco que necesitas»

Y es que a veces la única manera de forjarse es forjarse en soledad.

Conoce la bicicleta de este Pachamama

La compañera perfecta para esos días de exploración sin fin. Hay todo un mundo ahí fuera y Terra está lista para acompañarte a descubrirlo.