14 julio, 2025
Orca u Orca Aero. Dilema en el Tour de Francia
Preparar el Tour de Francia es una ciencia precisa y a la vez profundamente personal. Es una estrategia de desgaste controlado, de construcción progresiva, de adaptación extrema. No hay fórmulas universales, el cuerpo debe ajustarse al límite, la mente debe templarse y la bicicleta debe ser la correcta. Por eso, las concentraciones en altura, como las que se llevan a cabo en Sierra Nevada, se han convertido en un paso esencial.
La concentración
Durante semanas, los corredores entrenan en condiciones de menor oxígeno para mejorar su capacidad aeróbica, ganar fondo y simular el esfuerzo que exige una carrera tan extrema como el Tour. Es un aislamiento voluntario, un retiro físico y mental en el que todo está orientado al rendimiento. Cada salida requiere planificación, control e inteligencia.
Es en estas concentraciones donde la conexión sucede, donde ciclista y bicicleta se encuentran y se adaptan. La conversación entre Orbea, Lotto y cada uno de los corredores es más importante que en cualquier otro momento del año. Aquí, la experiencia adquirida en la primera parte de la temporada se pone sobre la mesa y se hacen los últimos ajustes, para que en el Tour, cuerpo y máquina sean uno solo.
La elección
Pero no todos los ciclistas buscan lo mismo en esos días de trabajo meticuloso. Jenno Berckmoes y Lennert Van Eetvelt comparten equipo y objetivo, pero difieren en estilo y en herramientas.
Jenno, más explosivo y orientado al llano, entrena con la Orca Aero, una bicicleta diseñada para cortar el viento con una geometría que favorece la rigidez y la penetración aerodinámica. Es una bici que cobra sentido a alta velocidad, en descensos técnicos o cuando el pelotón baila en abanicos.
Lennert, en cambio, es un escalador puro. Para él, cada gramo cuenta cuando la carretera apunta hacia el cielo. Su elección es Orca, una máquina que prioriza la agilidad, la transferencia de potencia y la capacidad de respuesta.
Dos maneras de prepararse, dos maneras de sentir la bici, dos rutas distintas hacia el mismo Tour.
La cuenta atrás
Jenno Berckmoes sube su último puerto antes de volver a casa. Lleva 21 días en altura en Sierra Nevada. Tres semanas de rutina, fatiga y algún momento duro. Pero hoy sonríe; sonríe porque se siente bien, tal vez como nunca antes. Porque cuando el cuerpo responde, el Tour deja de ser una amenaza y empieza a parecer una oportunidad.
La felicidad del ciclista se nota en la cadencia, en cómo se acomoda en la bici, en ese gesto orgulloso de quien siente que no le cuesta. Jenno está en forma, y él lo sabe.
Jenno comienza su cuenta atrás sobre su Orca Aero. Su bici elegida no es simplemente una herramienta: es una verdadera declaración de intenciones. Dice que cuando baja, cuando busca velocidad, se transforma.
«Antes no prestaba atención a las bicis aero», admite. “Pero desde que entré en Lotto y probé esta, supe que era la mía».
Lo dice con convicción. La Orca Aero no solo es rápida, es precisa, obediente en las curvas, voraz en las rectas. A veces, incluso, da la sensación de que la bici quiere llevarle más lejos de lo que sus piernas parecen permitir.
Lennert Van Eetvelt ha llegado a Sierra Nevada un poco más tarde. Después de trece días a la misma altitud que su compañero, su camino hacia Francia esta siendo algo distinto. Donde Jenno piensa en velocidad, Lennert piensa en ligereza. Su temporada empezó con las clásicas explosivas de un día, pero ahora todo cambia: el Tour exige fondo, resistencia, paciencia. Las etapas se acumulan y cada gramo importa.
Su Orca es una máquina afinada hasta el mínimo detalle.
«Es importantísimo que la bici sea ágil, que responda cuando te pones de pie», dice.
Lennert no habla de potencia bruta, habla de sensación, de equilibrio, de confianza. Junto a Orbea, ha empujado los límites de la ligereza, el retorno de su experiencia y la de cada uno de sus compañeros y compañeras hacen que en Orbea pongamos a prueba, una y otra y otra vez cada tubo, cada fibra, cada componente.
Lennert es igual de exigente, consigo mismo y con lo que le rodea. Pero sabe que, en este deporte, no basta con exigirse: hay que encontrar el punto exacto entre la presión y el control, el punto exacto entre el límite y la lucidez.
La hora decisiva
Unas semanas más tarde, en Lille, Joseba Arizaga, Road Product Manager de Orbea, observa el mismo Tour desde la otra punta del mapa. Faltan dos días para el inicio.
«La primera semana será muy rápida, terreno belga, casi todo llano. Es el momento de Orca Aero».
Pero anticipa lo que viene después; el Macizo Central y los Pirineos. En cuestión de días, o solo unas pocas horas, todo cambia. Entonces es el momento de pensar en la máxima ligereza, es el momento de Orca.
En Orbea no solo fabricamos bicicletas. Llevamos años interpretando el ciclismo. Una bicicleta para cada estilo, para cada cuerpo, para cada día del Tour. Porque una etapa no se parece a otra, y ningún corredor es igual a su compañero.
Jenno y Lennert están tranquilos, pero con ese brillo en los ojos que solo tienen los que creen de verdad en sí mismos. «Si quieres ser el mejor, tienes que creer que lo eres. Tienes que ser constante, trabajar duro. Y si quieres llegar aún más lejos, necesitas tener una Orbea».
No hace falta decirlo, todo puede pasar en Francia a bordo de una Orbea.