8 agosto, 2023
The Candy Bomber
Qué importante es la memoria, no olvidar y recorrer el camino del pasado para llegar al futuro, agradecer el presente y no repetir lo vivido.
Conectar las tres dimensiones así como Gunnar Fehlau conecta el aire con la tierra y transforma un pasado que duele en un presente que inspira.
O quizá sea justo a la inversa.
La historia de Gail Halvorsen, tan solo tres años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, inspira un presente incierto.
Los tres años posteriores a 1945 no fueron fáciles, años en los que incluso los países aliados que liberaron Alemania empezaban a mostrar diferencias entre ellos.
La esperanza empezaba a perderse, las carreteras estaban bloqueadas y la única conexión para Berlín era por aire. Aviones, aviones y más aviones surcaban el cielo siguiendo tres únicas rutas.
Un día sucedió algo distinto, algo muy importante que cambió la vida de muchos. Un día unos cuantos pequeños paracaídas cayeron del cielo en el patio del colegio de Mercedes Wild.
Traían paquetes más valiosos que todo el oro del mundo, unos paquetes llenos de chocolate.
Un pequeño detalle puede convertirse en un movimiento, cualquiera puede hacer historia, Historia con mayúsculas.
Gunnar sabe cuánto significan los pequeños detalles.
Inspirado por la Historia, Felhau ha diseñado una ruta que sigue por tierra la estela de aquellos aviones.
Recorriendo bosques, carreteras y pistas, Terra llega donde las bicis de carretera no pueden llegar.
Gunnar está orgulloso del pequeño movimiento que ha creado, y no es para menos.
Ahora, cualquiera que siga la ruta que una y otra y otra vez hicieron aquellos aviones cargados de dulces, lleva consigo un pequeño paquete de chocolate y caramelos para los Berlineses más jovenes.
Una bici perfecta para la Candy B Graveller, un homenaje a la historia, a la esperanza y a los detalles.
Gail murió el año pasado y se le echa de menos. Mercedes y los berlineses no le olvidan. Gail estaría orgulloso de Gunnar. Su espíritu permanece.