9 agosto, 2024

El ciclismo femenino arde con fuerza

Corría el año 1984 cuando una pequeña tormenta se desataba en el país vecino. Aquel día cayó un rayo, un rayo latente y aparentemente inofensivo que resultaría ser el inicio de un fuego que ardería salvaje muchos años más tarde.

Ese año se celebró por primera vez el Tour de Francia femenino.
Aquí, en nuestro país, tan solo unos meses más tarde en el año 85, dos pioneros propusieron a cinco mujeres formar el primer equipo femenino de Euskadi. Orbea y Etxeondo patrocinarían este equipo, iniciando una combustión lenta pero imparable.

En Orbea nunca hemos entendido el ciclismo con distinción de género, ciclismo es uno y es muy grande. Quizá tenga que ver con el peso en equilibrio que han tenido siempre mujeres y hombres en nuestra cooperativa, ellas siempre han ocupado la mitad de la carretera. Sin embargo, la realidad fuera de estas paredes era muy diferente, fuera había que pelear cada centímetro de asfalto, hay que hacerlo todavía.

Por eso, en Orbea siempre hemos apoyado el ciclismo de las mujeres, desde los diferentes equipos, desde los clubes, las escuelas, en las carreras y en el día a día.

Aquella primera edición del Tour tan solo duró cinco años, otras versiones del evento se han venido celebrando después, con mayor o –más bien– menor fortuna.

Por eso, ahora que la Grand Bouclé renace con todos los honores y se celebra la tercera edición de esta nueva era, nos sentimos orgullosos y responsables de haber mantenido el fuego vivo durante casi cuarenta años.
Hoy es una llama brillante y muy visible: en este Tour de France Femmes 2024 Orbea está presente en tres equipos: Laboral Kutxa-Fundación Euskadi, Ceratizit-WNT y Lotto-Dstny.

Ceratizit-WNT ha participado en todas las ediciones hasta la fecha. Para el equipo francés la vuelta de casa no es una desconocida.
Para Laboral Kutxa y Lotto-Dstny es un sueño hecho realidad. Vivirán su primer Tour de Francia con intensidad, y no será el último.

Cada una de las ocho etapas que componen esta vuelta será emocionante y decisiva. Esta edición comienza en los llanos interminables de los Países Bajos, continúa por los perfiles más duros de las Clásicas belgas de primavera y termina en dos días de pura montaña, con un final apoteósico en el Alpe d’Huez. Ordu, Orca y Orca Aero están listas y al servicio de las ciclistas para superar las pruebas probablemente más exigentes de todo el año.

Todavía queda mucho por conquistar. 111 años después de aquel primer Tour de Francia, durante tantos años únicamente para hombres, se están rompiendo tan solo las primeras barreras.

Pero una vez la llama prende, ésta es imparable. En Orbea no dejaremos de avivarla para que el ciclismo femenino arda salvaje y con fuerza siempre.

Alcanzar la gloria en la montaña

Las dos últimas etapas de pura montaña terminan en el Alpe d’Huez, ni más ni menos. Orca, con su ligereza y su capacidad escaladora, pide paso.

Hasta el esprint final

Del llano inacabable del sur neerlandés a las duras rampas del terreno de las Clásicas de primavera, Orca Aero volará hasta el esprint final, transformando en velocidad la potencia de nuestras corredoras.

Sin espacio para el error

Seis intensos kilómetros pondrán a prueba la precisión de Ordu en una rápida contrarreloj alrededor de Róterdam.