JUAN CARLOS NÁJERA y las experiencias de Orbea

Desde el primer momento en que Orbea puso el pie en la bicicleta, hace más de 85 años, se pensó que la actividad con la misma, bien fuera mediante competición o mediante la organización de saraos, era la mejor manera de promocionarla.

En Orbea, la persona que piensa en esas actividades y eventos es Juan Carlos Nájera, quien lleva desde el año 2000 colaborando en la creación de experiencias: marchas, maratones y otras actividades que dinamicen la marca, la hagan más próxima y den la opción a los participantes de disfrutar su bicicleta en un evento propio de la marca.

La organización de estos eventos se justifica por una estrategia de proximidad al usuario: “Es todo un círculo y una cadena. Lo que Orbea ofrece no es solo un producto, la bicicleta, sino también la posibilidad de disfrutar de dicho producto con nuevas experiencias. Orbea te acompaña. No solo organizamos el evento sino que además vamos en torno a cien personas vinculadas con Orbea, que estamos acompañando al usuario en esa experiencia. Eso permite al usuario conocer mucho a Orbea”, empieza comentando Juan Carlos Nájera.

“Mi vinculación inicial fue con BH, durante casi trece años. Competía con ellos, pero mi vinculación con los compañeros de Orbea fue siempre buena, nos ayudábamos en lo que podíamos y la sintonía era buena. Al final generas cierta empatía”, prosigue Juan Carlos, que como buen vitoriano tuvo sus primeros vínculos ciclistas con la vecina Beistegui Hermanos.

Juan Carlos, ¿desde cuándo estás en Orbea?

Desde el año 2010, aunque la relación viene de unos diez años antes. En este tiempo hemos arrancando proyectos como el Orbea Aventura y el Orbea Travel.

¿Cómo surgió Orbea Aventura?

Iniciamos unas actividades que se hacían con una marca ajena a Orbea. En 1999 se hizo la primera edición del circuito Orbea Aventura, que tenía el Maratón del Nilo (Egipto), el Maratón Africano en Senegal y el Maratón de los Monegros, que cumplió 15 años siendo la prueba número uno a nivel nacional, con 8.000 participantes. Al poco tiempo se hizo un pequeño giro, centrándonos en el territorio nacional. Hemos estado en Cazorla, Toledo, Cáceres, Badajoz, Madrid, Saint Lary, en el Algarve portugués… El Orbea Aventura llegó a tener hasta doce pruebas.

¿En qué consiste Orbea Travel?

En la organización de viajes por Marruecos, Chile, India, Mongolia, Kirguistán… Siempre con la bicicleta como eje y con participaciones más internacionales, a diferencia del Orbea Aventura, que era mucho más doméstico. En el País Vasco hicimos la ruta del vino y del pescado, tanto para MTB como para carretera, con presencia de una revista americana llamada Bon appetit, con cinco millones de suscriptores. En 2015 Orbea Travel se tomó un respiro por la situación económica, tras posicionarse en viajes de gama alta; no obstante la experiencia y los contactos siguen estando ahí.

Sin embargo en la actualidad el evento estrella de la marca es su Maratón de los Monegros.

Así es. La experiencia MTB al 100% es el Maratón de los Monegros y el evento de carretera es Orbea Gran Fondo.

¿Cómo nace el Maratón de los Monegros?

El circuito Orbea Aventura fue una evolución a partir del Maratón del Nilo. Jon Fernández me dijo que organizar pruebas fuera era bueno, pero que quizá deberíamos ser capaces de hacerlas aquí. Hablamos del año 2000, más o menos. Fue entonces cuando se prescindió de las pruebas internacionales y localizamos el Orbea Aventura aquí. Este es el origen del Maratón de los Monegros.

¿Por qué los Monegros?

Se escogió Monegros porque hay nombres que evocan aventura. Alaska, Samarkanda, Tombuctú, Monegros, Bardenas… Hay nombres que ya de por sí suenan bien, al menos de modo particular. En esas fechas se hacía la Baja Aragón, que era una prueba con un origen similar al Dakar en coches. Queriendo hacer algo por el estilo pensamos en los Monegros. Fui allí, estudié rutas, hablé con ayuntamientos de lo que implicaba una prueba de estas características, pedí los permisos…

¿Cómo fue la primera edición?

Tuvimos unos 400 participantes. La primera edición fue un pequeño caos, porque el cierzo sopló fuerte y se retiraron la mitad. No dimos abasto en retirar a todos al mismo tiempo. Sin embargo gustó y la prueba fue creciendo poco a poco. Aquella primera edición fue en Grañén, y posteriormente nos centramos en Sariñena. Cruzábamos el río Alcanadre logrando imágenes similares a las que podemos ver en los documentales de TV cruzando los “ñus” los ríos africanos. La prueba fue subiendo en participación, con unos 1.500-2.000 participantes, hasta dar el salto a los 4.000.

Con tal incremento de participantes ¿no corríais el riesgo de perder el control en la calidad del maratón?

Desde el principio la premisa no era la cantidad y sí la calidad. No queríamos ser la prueba más grande de Europa sino hacerla bien. Estuvimos en 4.000 participantes un par de años, hasta ver que lo hacíamos bien. Luego saltamos a 6.000 y en 2015 hasta 8.000. Y cuando ves que, como ha pasado en 2016, las 8.000 plazas se agotan en 8 horas, eso nos hace pensar que nos hemos mantenido fieles a aquella premisa inicial. Orbea como tal no se dedica a eventos y queremos presentarnos a los participantes de una forma potente.

¿Cuáles son las premisas en la organización de Monegros?

Mimo en el diseño y calidad en la ejecución, con el objetivo de ofrecer al participante una buena experiencia. Procuramos que el corredor siempre esté contento, le escuchamos cuando rellenan las encuestas de calidad y tratamos de solucionar los problemas.

En 2015, la marcha Pax Avant no pudo celebrarse, no obstante preguntamos a Juan Carlos por su pequeña historia y la singularidad de su nombre…

Nos gusta que cada evento tenga una pequeña historia. Pax Avant es la fiesta por la paz más antigua de Europa, entre los valles de Baretous en Francia y el Roncal navarro.

¿Por qué creasteis vuestro evento de carretera?

Durante muchos años estuvimos en la Quebrantahuesos con un despliegue muy importante de personal y vehículos ayudando en la asistencia mecánica, siempre tratamos de estar cerca del corredor. Dejamos la QH, y Jon sugiere crear una experiencia en cicloturismo 100% ORBEA, basada en nuestro saber hacer. Orbea siempre ha tenido una vinculación con los Pirineos. Y en 2013 empezamos en Isaba, por buena relación con el alcalde. Es una marcha no competitiva donde el hecho de terminar es una victoria. Tiene entre 195 y 213 kilómetros con 5.000 metros de desnivel. Es por tanto para un cicloturista de nivel alto, haciendo buenos slogans como “Forma parte de la leyenda”. Nos gustaría llegar a unos 5.000 corredores a medio plazo.

Y ¿por dónde pasa el futuro?

El futuro, entre otras cosas, seguirá ligado a los corredores, ofreciéndole desde Orbea nuevas experiencias y emociones. Con estas experiencias, el participante no solo conoce de una forma más cercana la marca, también a las personas que formamos parte de ella. Hay un gran número de trabajadores de Orbea que vienen como voluntarios a los eventos. Esto, sin lugar a dudas, es algo atípico que marca la diferencia.

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