8 junio, 2022
Les Pavés du Nord
En 1919, en Versalles, cerca de París, se ponía fin a la Primera Guerra Mundial. Al norte, no tan lejos de allí, un periodista del diario L’Auto abría los ojos a una zona arrasada por las bombas, donde las viejas huertas eran eriales y donde, de las humildes casas de los campesinos, solo quedaba una piedra encima de la otra en el mejor de los casos. La historia cuenta que fue este periodista quien calificó este escenario como el «Infierno del Norte».
Realidad o ficción, esta historia tan solo añade un adoquín más al pavé que enlosa la leyenda de la carrera más dura de todos los tiempos.
Terra se adapta a las mil maravillas al adoquín y ofrece una combinación perfecta entre peso, confort y resistencia.
No hay nada que no se haya dicho ya, nada que añadir a los lugares comunes que se han puesto negro sobre blanco repasando los más de 125 años de ruido y épica sobre la piedra pulida de estas carreteras que el resto del tiempo pisan tractores y vehículos de labor.
Ruido y épica la de un grupo de personas que un día decidieron, hace 45 años, que el adoquín era su patrimonio tanto como Notre Dame lo es de París y que no permitirían que el relieve de su llano fuese arrasado por el asfalto y las urbanizaciones que querían imponerse en la zona.
Les Amis de Paris-Roubaix pelean desde entonces por conservar una carrera contra la voluntad de unos dirigentes que cada año echaban arena, literalmente, sobre el pavé; todo para que no se celebrase un evento que transmitía, a su obtuso parecer, una imagen de degradación y pobreza que no les gustaba admitir.
Mucho pelearon sus orgullosos miembros sin ninguna remuneración más que la conservación de una tierra donde desollaban sus rodillas desde que eran niños.
Les Amis de Paris-Roubaix se encargan cada año de promover la carrera y gestionar los fondos documentales y los archivos que se guardan. Pero, por encima de todo, se encargan de conservar el pavé.
El profundo respeto por los mayores que cortaron los adoquines uno a uno les lleva a reproducir esos viejos gestos.
Año tras año sus miembros retiran el pavé, le proporcionan un fondo estable, le aplican una capa que permita que el agua pase sin inundarse y vuelven a colocarlo.
Año tras año trabajan duro para «una reina que no ves, que está en tu mente», en palabras de François Deulcier, su actual presidente.
En la actualidad son más de 350 miembros de 17 nacionalidades diferentes. Los miembros más antiguos ya preparan a sus descendientes y parece que la continuidad está asegurada. Pero el camino ha sido muy duro hasta llegar aquí; es Roubaix, La Pascale, La Reina, no esperábamos menos.
Sin embargo, cada vez que pisemos esta tierra sacra, que es de todos, no olvidemos que es de ellos, de sus orgullosos vecinos que nunca dejaron que nadie echase arena sobre su Infierno del Norte.

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109 km 10h:00m 1.350m+