Occam: Aventura en Quebec

Hace unas semanas decidimos explorar un lugar bastante poco conocido en Europa entre los amantes del Mountain Bike: Quebec. Este es el relato de la experiencia vivida junto a Dani Pérez de soloBici, Olivier Béart de la revista Vojomag, Simone Lanciotti de Mtbcult y Altino Lourenco de chez Sram, sin olvidar a Yohan, flamante ganador del concurso Vojomag.

Nuestros amigos del otro lado del atlántico son famosos por la organización de eventos como la Copa del Mundo de Mountain Bike. Algunos de ellos, como nuestro comercial de Orbea en el país Fred Poulain, nos convencieron de que esta región ofrece mucho más y que teníamos que ir a descubrir los senderos del Quebec (un verdadero paraíso, según nos dijo Fred) con nuestras Occam.

Así que finalmente nos marchamos con un equipo de altura: Dani Pérez de soloBici, Olivier Béart de la revista Vojomag, Simone Lanciotti de Mtbcult y Altino Lourenco de chez Sram, sin olvidar a Yohan, flamante ganador del concurso Vojomag.

Equipamos nuestra nueva Occam TR 2018 con componentes Sram adaptados al programa que habíamos preparado para este viaje.

Día 1: Visita a la Abadía de Oka, a las puertas de Montreal.

Apenas abandonamos la bella megalópolis de Montreal nos encontramos en el campo. Llegamos a una abadía que será nuestro refugio por la noche. Un lugar muy poco habitual para venir a andar en bici. Pero nos aguardaba una sorpresa: por la mañana, los senderos de Oka nacen en la misma puerta de la abadía.

Como cualquier verdadero amante de este deporte (que es lo que somos todos los integrantes del equipo), nos pusimos en marcha inmediatamente; un breve café para desayunar y nos montamos en nuestras bicis recién sacadas de sus fundas. Más tarde haremos las presentaciones de rigor; tendremos tiempo de sobra cuando nos encontremos recorriendo los caminos sobre nuestras Occam TR.

Salimos, pues, a explorar el terreno que se extiende a las puertas de la ciudad. Fred, nuestro comercial y guía, tenía razón. Aquí podemos practicar un MTB lúdico y sencillo. Echamos mano rápidamente a nuestras monturas, especialmente equipadas para la ocasión por nuestro proveedor Sram.

Al cabo de unos kilómetros, los ajustes están listos, las presentaciones hechas y comenzamos a imprimir un ritmo un poco más intenso para poner a prueba todos los senderos que atravesamos. Se trata de caminos tortuosos, por lo que hay que aprovechar el espacio al máximo, y dado que el desnivel es escaso, el trayecto resulta extremadamente divertido. Nos divertimos toda la mañana como enanos, llegando incluso a olvidar que nos aguarda toda una semana de pedaleo…

Día 2: Saint Raymond

Aquí estamos, en Saint Raymond, el hogar de Tommy Paquet. La zona está plagada de senderos sencillos y divertidos.

Saint Raymond es un pueblecito de menos de 10.000 habitantes, poco conocido por los turistas. Sin embargo, aquí nos espera un guía bastante especial. Tommy es un apasionado de la bicicleta, por supuesto, pero sobre todo es quien se dedica a construir los senderos por los que vamos a rodar (además de ser el propietario de algunos de los terrenos). Lo que más sorprende al viajero que llega al aparcamiento de acceso a los senderos de Saint Raymond es el ambiente que hay. Los parkings están llenos de coches de amantes del MTB.

Estamos junto a una minúscula brasserie en la que los muchachos disfrutan de una cerveza local antes o después de su travesía. ¡Podría decirse que nos hemos sumergido de golpe en el MTB al estilo norteamericano! Nos sentimos genial y estamos ansiosos por descubrir los senderos. Seguro que no nos decepcionarán. Las ascensiones y los descensos son divertidísimos.

Tommy ha optimizado (también aquí) el perfil de las colinas para que las ascensiones resulten más sencillas y garantizar la diversión en los descensos… ¡Uno tiene incluso la sensación de bajar más de lo que subió! Todos los senderos exhiben un mantenimiento perfecto y están bautizados con nombres hilarantes… El día pasa volando entre las chácharas con los habitantes locales y todos los senderos por descubrir.

No podíamos perdernos este enorme parque de atracciones para nuestras Occams. La excursión concluye al anochecer, cuando bajan las temperaturas y el ambiente se vuelve fresco a pesar de que durante el día el tiempo es magnífico; no hay que olvidar que estamos a finales de octubre y nos encontramos en Quebec. Por suerte, para cenar, después de degustar también las cervezas de los riders, tuvimos la suerte de probar la célebre y gigantesca poutine de Roquemont. Un regalo para el estómago tras el que caímos en seguida en brazos de Morfeo, preparándonos para afrontar la dura jornada siguiente.

Día 3: Un día en la exuberante naturaleza de Shannahan.

Nos quedamos un día más en el Valle de Bras du Nord para conocer un lugar que los residentes locales califican de mágico. Tiene un nombre misterioso: Shannahan. La sorpresa es total. Para acceder a él, la carretera asfaltada se transforma en pista de grava y se adentra en un espeso bosque. Llegamos a una pequeña plaza donde nos encontramos con algunos chalets. No lejos de aquí fluye un río majestuoso.

En este lugar no hay tantos senderos, pero son de mayor tamaño y permiten explorar territorios más amplios. Jérôme, nuestro guía, nos aconseja realizar la famosa travesía Neilson, en su versión completa Este/Norte y Sur, además de la Boreal. Partimos y nos disponemos a disfrutar de una larga jornada sobre la bici, con la sensación propia de un explorador que está descubriendo un territorio nuevo.

La primera ascensión es larga y escarpada, aunque el paisaje es grandioso. Finalmente llegamos al punto desde el que arranca la parte Este de la célebre Neilson. Pronto nos damos cuenta de que vamos a pasar una jornada excelente. Los senderos son magníficos y discurren en medio de una vegetación salvaje; atravesamos puentes diminutos sobre los arroyos, donde las rocas dibujan verdaderas esculturas… pero la guinda será la parte Norte del sendero, que transcurre junto a la orilla del río, en esa estampa típica de Canadá que nos lleva, al final, a suntuosas cascadas.

Una amplia sonrisa ilumina nuestros rostros durante el recorrido; hacemos numerosas paradas para contemplar el paisaje y hacer unas cuantas fotos. Por desgracia, el tiempo pasa y todavía nos queda camino por delante si queremos realizar todo el itinerario que habíamos previsto inicialmente. Continuamos por la parte Sur, donde las sensaciones son igualmente placenteros. Por desgracia, el crepúsculo nos sorprende, lo que nos impedirá recorrer el famoso sendero Boreal. Qué se le va a hacer, ¡volveremos!

La jornada ha sido inolvidable y quedará grabada en nuestra memoria toda la vida. ¡Si hasta nos hemos olvidado de comer!

Día 4: lago Beauport

El lago Beauport y los senderos del molino condensan la naturaleza canadiense.

Proseguimos con nuestra aventura en Quebec dirigiéndonos hacia el nordeste.

Nos han hablado de una zona cerca de un lago en la que hay numerosos senderos. Ciclistas locales nos esperan a pie firme a la entrada de una pequeña brasserie. La cerveza es la bebida local de Quebec. Partimos acompañados de un ciclista profesional de enduro, varios diseñadores de recorridos y un ex snowboarder profesional. Un hermoso abanico de campeones.

Los senderos del lago Beauport forman parte de los más antiguos de Quebec y son bastante técnicos; presentan innumerables ramificaciones. Esperábamos encontrarnos con un lugar relativamente llano a orillas de un lago… nada más lejos de la realidad. En invierno aquí hay también una estación de esquí, así que el esfuerzo necesario para llegar a la cima es importante, pues las pendientes son abruptas….

…Y los descensos no les van a la zaga. Nos enfrentamos a un terreno técnico y sombrío que no da tregua a nuestras Occam. Regresamos a nuestro punto de partida y degustamos con inmenso placer una cerveza local. Un lugar en el que la exigencia deportiva aumenta en un marco incomparable, en medio de un bosque exuberante y chalets de millonarios.

Por la tarde, nuestro guía Nico, que es nuevo en esto del MTB pero anteriormente fue snowboarder freestyle, nos recomienda visitar un lugar llamado “los senderos del molino”. Nos habla de un sitio en pleno auge que ha hecho famosa a la región y que seguramente pronto será conocido en todo Canadá.

Le seguimos con gran placer y ciertamente no nos decepcionará. No dejaremos de rodar hasta el anochecer. Los senderos, que presentan un mantenimiento impecable, también son de un nivel de exigencia técnica y física que no habíamos experimentado desde que llegamos, pero nuestras Occam Tr se enfrentan a ellos sin rechistar. Se trata de caminos sencillamente geniales que condensan todo aquello que ha forjado la reputación de Canadá en el ámbito del mountain bike: enormes rocas lisas, pasarelas, curvas empinadas, zigzagueos y saltos. La jornada no ha sido precisamente de descanso, pero hemos descubierto una joya y nuestros ojos continúan deslumbrados.

Día 5: Saint-Anne, un paraíso para la bici de montaña

El descubrimiento de los senderos de la famosa estación del Mont Saint-Anne: un paraíso para la bici de montaña.

La estación del Mont Saint-Anne es el lugar más conocido de Quebec entre los europeos amantes del mountain bike, puesto que acoge desde hace años varias mangas de la copa del mundo y del campeonato del mundo de nuestra disciplina. Un lugar cargado de historia en el que se han producido magníficas hazañas deportivas que han escrito la historia de nuestro joven deporte.

¿Quieres conocer cómo fue la experiencia para Dani Pérez, de Solobici? Sigue este enlace para ver su reportaje

Nos acoge un grupo de colegas muy destacados en esto del MTB, que también compiten en la categoría enduro, como se menciona a continuación. Al ver las pantorrillas de nuestros guías de hoy, les pedimos que se lo tomen con calma y nos enseñen los senderos más “tranquilos” de la zona. En efecto, el Mont Saint-Anne exhibe una red de senderos fenomenal; por desgracia, solo disponemos de un día para descubrirla…

Partimos para realizar una primera travesía circular con el fin de familiarizarnos con el terreno, en el que las piedras abundan más que en el resto de zonas por las que hemos rodado. Descubrimos senderos que, una vez más, resultan perfectos para la práctica del “trail” y nos sentimos felices de tener con nosotros nuestras Occam con ruedas de 29’’.

Sin embargo, con el propósito de enseñarnos más senderos y los puntos más importantes de la estación, nuestros guías nos proponen subir en furgoneta a la cima de la mítica estación. Desde allí podremos tomar numerosos senderos que nos llevarán a casa de nuestros anfitriones. Una idea brillante, puesto que nuestros guías nos habían preparado un recorrido no precisamente apto para debiluchos.

El paisaje es magnífico: a lo lejos, hacia el Sur, se divisan los Apalaches; al Norte, el Escudo Canadiense y, en medio, el río Saint Laurent. A continuación, la travesía nos mostrará una riqueza y una variedad de senderos que ni siquiera imaginábamos. Pensábamos que el Mont Saint-Anne era elitista, y lo es sobre las pistas negras, pero la red de senderos es tan impresionante que los hay aptos para todo tipo de corredores y de bicicletas, siguiendo la más pura tradición de los senderos canadienses. Guardaremos un magnífico recuerdo de esta estación mítica para nosotros.

Día 6: Bromont

La estación de Bromont resulta extraordinaria para rodar por senderos que proliferan como setas.

Nuestro viaje está tocando a su fin. Descendemos hacia el Sur bordeando el río Saint Laurent y nos vamos aproximando a Montreal. Daremos un breve rodeo para conocer un último lugar imprescindible en Quebec para los amantes del MTB: Bromont. Se trata de una estación de esquí conocida por su naturaleza. Aquí el MTB es una actividad ya fuertemente consolidada. Incluso ha acogido una Copa del Mundo.

Pero Bromont es célebre, sobre todo, por haber comenzado a construir hace mucho tiempo (a veces de manera ilegal) senderos por toda la montaña. Nuestro guía, Bob, es uno de esos pioneros que se desplazaron a estas tierras hace veinte años para encontrar la calma y dar rienda suelta a su pasión por la bicicleta de montaña. Con un puñado de compañeros, empezaron a trazar pistas ilegales para ampliar la red de senderos. Actualmente la mayoría de ellos son ya oficiales y hacen de Bromont uno de los mejores lugares de Quebec para la práctica del MTB.

¿Quieres vivir este viaje desde el punto de vista de Olivier Béart, cofundador de Vojo?: Parte1 – Parte2 – Parte3.

Así lo demuestra el hecho de que la federación nacional de este deporte haya optado por instalar aquí su infraestructura. Pese a todo, los senderos continúan expandiéndose. Por nuestra parte, tuvimos la oportunidad de conocer al patriarca de los trazadores quebequenses, un tal señor Balanger, merecedor sin duda de que respetemos el aura misteriosa que le rodea.

Tuvimos la suerte de poder ver con nuestros propios ojos buena parte de su trabajo, como, por ejemplo, una pista que había trazado la semana anterior a nuestra llegada. No podemos ocultar el placer que sentimos por abrir un sendero en aquellas tierras. Bromont permanecerá en nuestro recuerdo como la estación que mejor sintetiza el mundo del MTB en Quebec y la experiencia que vivimos allí.

Para concluir, podríamos decir que Quebec se caracteriza por sus magníficas colinas y montañas, pintadas con unos colores que únicamente se pueden ver en los libros. Sus senderos son sublimes, y tras ellos se esconde un trabajo colosal para dotarlos de un carácter lúdico en un entorno que, a veces, puede resultar inhóspito. También destacamos los singulares encuentros que vivimos con personas que tienen un deseo real de compartir. Se puede decir que Quebec sabe recibir a sus visitantes.

Todos nosotros, cada uno con una mochila diferente en el mundo del MTB, vivimos una de las experiencias más bellas de nuestras vidas.

El objetivo fundamental de nuestra aventura, que no era otro que disfrutar a tope, se cumplió sobradamente.

Nuestras Occam nos permitieron mejorar aún más la aventura. Estamos ansiosos por volver a partir con ellas en busca de otros parajes lejanos.

Etiquetas

Entradas relacionadas

Hace 11 meses

Una puerta a la diversión

Al igual que la popular Laufey para mayores, esta divertida bicicleta es perfecta para ciclistas de todas las edades. Laufey Junior es una bicicleta de trail robusta diseñada para lanzarse por nuevos terrenos.

Hace 3 años

CANDIDATAS A BICI DEL AÑO

Los compañeros y compañeras de Motorpress Ibérica

Hace 3 años

DESIGN YOUR RIDE

MyO es mucho más que diseños exclusivos, colores y elección casi infinita de componentes; MyO es una colaboración entre apasionados.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad