24 octubre, 2022

Feel the gravel

El gravel se encuentra en este momento buscándose a sí mismo. Una disciplina que, debido a su reciente eclosión, todavía nada entre varias aguas y sigue inmerso en encontrar su camino. Vivimos actualmente una metamorfosis del fenómeno hacia diferentes vertientes: aventura, introspección, competición… conceptos que hoy día chocan en el debate del gravel y que deben ser definidos, ¿o no?

Un redescubrimiento constante

El gravel tiene un significado diferente para cada persona. La bici históricamente ha tenido un fin principalmente competitivo, pero hoy día el abanico de escenarios en los que una bicicleta nos acompaña se va ampliando para poder llegar cada vez más lejos, para conquistar nuevos horizontes.

Y es que, tal y como profesa Pachamama, el ciclismo, cíclicamente, muda de piel con el objetivo de abrirse paso en nuestras vidas y seguir teniendo un hueco dentro de ellas. Ahí es donde entra el gravel.

Más que un fenómeno

Esta forma de entender la bicicleta transita entre el asfalto y las pistas, su hábitat son los caminos sin explorar y lo llena todo de aventuras trepidantes a su paso.

Hay gente que disfruta combinando la bici con una aventura de más de un día de duración y elige sumergirse en una experiencia bikepacking. Para otros, en cambio, gravel es sinónimo de simplicidad, y sirve para disfrutar de salidas rápidas, de larga distancia y por tranquilas pistas.

EN ORBEA VEMOS EL GRAVEL COMO UN MÉTODO DE LIBERACIÓN, COMO UNA VENTANA PARA EXPLORAR Y CONOCER NUEVOS LUGARES. EL GRAVEL PERMITE VIVIR AVENTURAS, TANTO CERCA COMO LEJOS DE CASA, Y CONSIGUE CREAR UNA CONEXIÓN MÁS PROFUNDA CON EL ENTORNO Y LA GENTE QUE HABITA EN ÉL.

Una imperiosa necesidad de aventura a la que la bici, una vez más, nos proporciona la solución. De ahí nace el gravel y a esto responde.

Pero la transversalidad de esta disciplina también alberga competición, a su manera. Por ello, te invitamos a que nos acompañes en la aventura de Ranxo, una oportunidad perfecta para darnos cuenta de que el gravel y su práctica no tiene ni límites ni horizontes.