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Cómo desarrollamos la nueva Oiz con OOLab

OOLab significa Orbea Optimization Lab. No es un espacio físico, sino una forma de trabajar que nos permite superar las limitaciones habituales del desarrollo tradicional de producto. Nos da libertad para explorar nuevas ideas y comprender mejor cómo funcionan nuestros productos. No todas las ideas acaban incorporándose a nuestras bicicletas, pero todo lo que aprendemos al probarlas nos ayuda a seguir mejorando.

El desarrollo de la nueva Oiz demuestra hasta dónde podemos llegar cuando trabajamos con mayor libertad.

El reto

El cross-country actual es más rápido y técnico que nunca, y pone a prueba tanto a quienes compiten como a sus bicicletas. Cuando la diferencia entre ganar y perder se mide muchas veces en apenas unos segundos, crear una bicicleta realmente competitiva requiere mucho más que reducir el peso al mínimo.

En Orbea creemos que siempre hay margen para mejorar. Esa convicción nos lleva a cuestionar nuestros propios logros, poner a prueba lo que sabemos y seguir buscando nuevas posibilidades, incluso cuando ya competimos al máximo nivel. La nueva Oiz nace de esa misma ambición.

En busca del máximo rendimiento

La Oiz lanzada en 2022 marcó una nueva etapa en la evolución del modelo. Al adoptar 120 mm de recorrido en toda la gama, conseguimos combinar la eficiencia y la velocidad propias del XC de competición con la capacidad necesaria para afrontar circuitos cada vez más técnicos.

Durante los cuatro años transcurridos entre ambas generaciones, OOLab nos dio la libertad de explorar nuevas soluciones más allá de las limitaciones de un proceso de desarrollo convencional. Nos tomamos el tiempo necesario para probar distintas ideas y perfeccionar la bicicleta hasta asegurarnos de que cada cambio aportaba una mejora real.

Uno de los principales objetivos era aumentar la rigidez del cuadro sin añadir peso innecesario. Una flexión no deseada puede reducir la precisión de la dirección, hacer que se pierda parte de la potencia al acelerar y alterar el funcionamiento de la suspensión. Aumentar la rigidez de un cuadro de doble suspensión suele implicar añadir material y, por tanto, peso. Pero un cuadro excesivamente rígido también puede reducir la tracción y aumentar la fatiga. Por eso, nuestro equipo de ingeniería revisó cada unión estructural de la bicicleta para encontrar el equilibrio adecuado.

En las primeras fases del desarrollo exploramos diferentes ideas mediante herramientas avanzadas de modelado. Pero la simulación por ordenador tiene sus límites. Para ir más allá, hay que salir al terreno, probar prototipos y escuchar el feedback del Orbea FOX Factory Team. Nuestro equipo de ingeniería evaluó y perfeccionó sucesivos prototipos junto a ciclistas del equipo antes de llevar versiones prácticamente definitivas a la Copa del Mundo de Nové Město na Moravě, con una estética discreta de OOLab para ocultar sus novedades.

Mediante el análisis por elementos finitos (FEA) y numerosas pruebas de laminado de carbono, el equipo de ingeniería experimentó con distintos prototipos. Sin saber qué versión probaban, los integrantes del equipo se decantaron una y otra vez por una bicicleta cuyo laminado pesaba casi 50 gramos más que el del prototipo ultraligero. No se trataba de reducir el peso al máximo para conseguir la cifra más baja. El objetivo era encontrar la solución que ofreciera las mejores sensaciones al llevar la bicicleta al límite y permitiera marcar los mejores tiempos.

Las pruebas de esfuerzo en laboratorio son fundamentales para medir estos resultados y reproducirlos durante la producción de los cuadros. Así garantizamos tanto la uniformidad entre unidades como unas sensaciones similares entre los cuadros de carbono y aluminio.

Estas pruebas permitieron validar el diseño final, con un aumento del 36 % en la rigidez del conjunto del cuadro —principalmente gracias a una mayor rigidez torsional— y un triángulo trasero un 22 % más rígido que en la generación OMX anterior.

Innovaciones estructurales

Para conseguir estas mejoras tuvimos que replantear cómo trabajan conjuntamente las diferentes estructuras del cuadro. En lugar de reforzar únicamente zonas concretas, nuestro equipo de ingeniería analizó la relación entre el triángulo delantero, la bieleta y el triángulo trasero, con el objetivo de aumentar la rigidez sin añadir material innecesario.
Cuatro desarrollos clave contribuyeron al diseño final.

Bieleta de aluminio forjado

La bieleta está sometida a grandes esfuerzos cuando la suspensión se comprime y el triángulo trasero responde a las fuerzas del pedaleo y a las cargas laterales. Mediante FEA, nuestro equipo desarrolló una minibieleta más compacta fabricada en aluminio forjado 6061-T6. Reducir sus dimensiones también disminuye las fuerzas de palanca que actúan sobre la propia bieleta, lo que permite optimizar su estructura sin comprometer la resistencia. Los vaciados internos estratégicamente ubicados eliminan el material sobrante, mientras que el diseño compacto mejora la rigidez y reduce el peso de la bieleta aproximadamente un 30 %.

Puente de tirantes integrado

El triángulo trasero está sometido a grandes fuerzas laterales y, aun así, debe mantener una alineación precisa durante todo el recorrido de la suspensión. Para mejorar su eficiencia estructural, colocamos el puente de los tirantes directamente delante del tubo de sillín, creando una conexión más rígida entre la parte superior del triángulo trasero y la zona de montaje del amortiguador. Esta configuración ayuda a soportar las cargas torsionales en las curvas y al pedalear de pie, manteniendo alineado el sistema de suspensión y mejorando la precisión de la parte trasera.

Tubo superior con aletas

Una estructura de carbono más amplia y con un perfil más ancho ayuda a resistir mejor las torsiones cuando la bicicleta soporta grandes esfuerzos. De este modo, el triángulo delantero mantiene su rigidez, contribuyendo a una conducción más precisa y a una transferencia de potencia más eficiente.

Pivote principal con sistema Pinch-Bolt

En el pivote principal, el nuevo sistema de cierre pinch-bolt permite soportar mayores cargas y reduce considerablemente las fuerzas torsionales sobre los rodamientos, lo que prolonga su vida útil y mantiene la firmeza de la parte trasera. La mayor precisión en la alineación del pivote también mejora el funcionamiento de la suspensión.

Precisión de fabricación y eficiencia cinemática

La optimización del proceso de fabricación del carbono también contribuyó a mejorar la rigidez. Al eliminar las aristas marcadas, las fibras de carbono se distribuyen y compactan de forma más uniforme durante el moldeado, lo que facilita eliminar el exceso de resina epoxi en las zonas críticas. Como la resina añade peso sin contribuir a la resistencia estructural, reducir su presencia mejora notablemente la relación entre rigidez y peso del cuadro.

Oiz combina 120 mm de recorrido con una cinemática de suspensión regresiva para aprovechar al máximo la potencia de pedaleo sin perder tracción. Desarrollada junto a FOX, su curva de progresividad ofrece un tramo inicial más firme que reduce el balanceo al pedalear y el sag no deseado durante las subidas con el amortiguador abierto. A medida que avanza el recorrido, la suspensión se vuelve más sensible para absorber las irregularidades del terreno y mantener la rueda trasera en el suelo. Los elevados valores de anti-squat también ayudan a contrarrestar las fuerzas de pedaleo al inicio del recorrido, proporcionando una aceleración inmediata al salir de curvas cerradas.

Pura geometría de XC

La nueva Oiz mantiene una geometría XC de competición ya probada, con pequeños ajustes. Utilizando prototipos de aluminio regulables, nuestro equipo de ingeniería exploró distintas configuraciones para que ciclistas del equipo pudieran probar y comparar directamente los cambios de geometría sobre el terreno. Uno de los resultados más claros surgió al analizar la longitud de la parte trasera. Independientemente de la talla del cuadro, la preferencia fue siempre por las vainas más cortas posibles. Combinada con el stack especialmente bajo de Oiz, esta configuración consigue un reparto equilibrado del peso y una respuesta muy directa. Gracias a la optimización de la zona alrededor del rodamiento principal, pudimos acortar las vainas otros 2 mm en el cuadro de carbono definitivo.

También hicimos el ángulo de dirección 0,2° más lanzado para aumentar la confianza y el control en descensos técnicos sin comprometer la conducción precisa y reactiva que define a Oiz. Junto con un tubo de sillín más vertical y una parte delantera optimizada para una horquilla de 120 mm, estos ajustes llevan todavía más lejos su geometría de XC.

Del Short Track explosivo al maratón

Solo una semana después del lanzamiento oficial de la bicicleta, todo ese trabajo dio sus primeros frutos en la Copa del Mundo de Leogang. Simon Andreassen llevó la nueva Oiz a la victoria en la prueba XCC Short Track, demostrando sus capacidades al máximo nivel de la competición XC.

Pero una bicicleta de cross-country de referencia no se mide únicamente por su capacidad para ganar en una disciplina. También debe ser versátil. La victoria de Simon demostró el potencial de Oiz en los esfuerzos explosivos de una prueba Short Track de apenas 20 minutos, pero el XC actual exige una bicicleta capaz de rendir en disciplinas y circuitos muy distintos.

David Valero, campeón de España, puso a prueba esa versatilidad a lo largo de la Copa del Mundo de XCM. Logró la primera victoria del circuito con una bicicleta de doble suspensión y acabó conquistando la clasificación general tras imponerse en recorridos tan técnicos y exigentes como La Tramun, en Girona.

La diferencia entre los esfuerzos explosivos de un Short Track de 20 minutos y los de un maratón de cuatro horas o más demuestra algo importante: una bicicleta muy rígida no tiene por qué ser incómoda. A menudo, aumentar demasiado la rigidez de un cuadro puede endurecer el comportamiento de la bicicleta y transmitir más vibraciones, aumentando la fatiga en distancias largas.

La nueva Oiz demuestra que es posible combinar una elevada rigidez estructural con una buena absorción de vibraciones y una tracción activa. Ofrece una transferencia de potencia inmediata en aceleraciones explosivas y, al mismo tiempo, absorbe las irregularidades del terreno durante horas para mantener la velocidad, el control y la comodidad hasta el final.

Diseñada para ganar

Desde las primeras simulaciones FEA hasta las pruebas de prototipos y la competición al máximo nivel, el desarrollo de la nueva Oiz ha sido un proceso continuo de evaluación, aprendizaje y evolución. Cada decisión estructural respondió a un objetivo claro: encontrar el equilibrio óptimo entre rigidez, peso y rendimiento de la suspensión, y conseguir que esas mejoras se traduzcan en un mayor rendimiento sobre el terreno.

A través de OOLab, aplicamos nuestros conocimientos y herramientas de ingeniería para entender mejor nuestros productos y aprovechar todo lo aprendido en su desarrollo. La nueva Oiz es el resultado de este enfoque: una bicicleta diseñada para llevar al límite el rendimiento en XC y ofrecer el máximo rendimiento en competición.

Igual que un entrenamiento no termina cuando se para el cronómetro, nuestro trabajo tampoco acaba con el lanzamiento. Sabemos que siempre habrá nuevas ideas que probar y nuevas oportunidades para seguir mejorando. No te pierdas las próximas novedades de OOLab.