3 julio, 2024
La belleza de la precisión
Los más románticos creen que el ciclismo de los datos matará al verdadero ciclismo.
Cuántas horas, que hacen meses, que suman años, se han llenado de argumentos alargando la parada del domingo pintando la mesa con tazas de café vacías.
Sin embargo, existe una disciplina donde la precisión es belleza, donde no hay inspiración sino oficio, donde no se corre por instinto sino con adoración a la pura perfección.
Cuando el corredor está en la rampa de salida de una contrarreloj, en el momento de mayor concentración, no hay manera de saber qué pasa por su cabeza. Pero él sí ha de saber, y sabe, que nada de lo que le llevará a la meta ha sido confiado al azar.
En una gran vuelta, si hay una etapa donde el equipamiento y la tecnología son casi absolutos protagonistas, incluso más que el resto de las jornadas, esa es la contrarreloj. El casco, la ropa, el desarrollo, la bicicleta juegan papeles fundamentales contra el crono.
La Orbea Ordu que utilizarán los corredores del Lotto-Dstny en este Tour de Francia no es en absoluto una desconocida. Ha protagonizado grandes momentos en campeonatos de ciclismo, triatlón y grandes vueltas. Ahora llega al Tour y lo hemos preparado a conciencia.
Después de meses de trabajo, en esta última fase de la planificación viajamos al velódromo de Zolder con parte del Lotto-Dstny y uno de sus directores a la cabeza, antiguo corredor y Performance Manager: Nikolas Maes. Nikolas sabe bien que cada diminuto detalle cuenta y que si la ergonomía de la bici no
se adapta al corredor de nada sirven la ligereza, la rigidez o la aerodinámica. De manera que una de las múltiples facetas en las que nos centramos en el velódromo belga fue sacar partido al gran rango de adaptabilidad y las numerosas posibilidades de ajuste de Ordu.
Tan solo unos días después nos encontrábamos en la salida del Tour de Suiza. La etapa inaugural de la última gran cita antes de la ronda francesa iba a ser clave para comprobar si el minucioso trabajo previo nos hacía estar preparados para el gran momento y, asimismo, realizar los últimos ajustes (si es que, cuando se busca la perfección, algún ajuste llega a ser alguna vez el último).
Cada dato cuenta, cada milímetro, cada milésima, cada vatio. 11,5 % de reducción del drag, 72º de angulación en la horquilla, 5 vatios extra. ¿No tienen acaso los números una extraordinaria belleza?
Este viernes seguiremos sin saber qué pasa por la cabeza de ocho grandes corredores vestidos con los colores del Lotto-Dstny. No obstante, sabemos que sabrán, hasta entregar su último aliento en meta, que su Orbea Ordu es precisa, sublime y perfecta.