24 marzo, 2024

Un día difícil en Gante-Wevelgem.

Iprés, Flandes Occidental. Finales de marzo.

Desde el autobús miran al cielo, esto ya no es Italia, fuera hace frío, el viento mueve los árboles y también las banderas de los fans, enormes banderas de una estética poco entregada al minimalismo, con fotografías de sus ídolos a todo color. Los estandartes flamean con fuerza, el viento será, sin ninguna duda, quien gane hoy. Solo aquel que sepa llegar a un buen acuerdo con él llegará el primero a meta.

Al menos no llueve, siempre llueve en Gante-Wevelgem.

El equipo ultima los detalles, las risas nerviosas, la concentración, la emoción de correr en casa, el miedo a correr en casa.

La presentación, el ritual de las firmas, el público les aclama, se saben sus nombres, algunos crecieron con ellos, algunos son familia. Es el equipo de casa, es el Lotto, no es solo ciclismo, es ciclismo belga. Es el Lotto.

Las clásicas de primavera se han ido sucediendo poco a poco: primero Bélgica, luego Italia, y ahora de vuelta en Bélgica para la traca final. No, no solo Bélgica, son las Ardenas, un territorio lleno de historia, escenario de ambas Guerras Mundiales, que están muy presentes en monumentos y memoriales. Un territorio lleno de historia, escenario de victorias épicas, escritas por Merckx, Cipollini o Boone.

Hoy hemos visto el inesperado sol en Flandes pero, en una de las carreras más imprevisibles, el resultado no lo ha sido tanto. Pedersen y Van Der Poel han protagonizado la batalla hasta el final. Mientras tanto, no mucho más atrás, apenas sin perderles de vista, el pelotón libraba su particular batalla contra el viento. Desde el primer kilómetro soplaba, pero ha sido después de ciento cincuenta cuando el dios Eolo ha realizado su espectacular ataque.

No ha habido suerte en el Lotto-Dstny, hoy la escuadra belga ha trabajado en una carrera llena de pinchazos y caídas, ha mantenido corredores en el primer grupo pero las oportunidades no han llegado.

Las “Semanas Sagradas” de Flandes, que no siempre santas, acaban de comenzar. Muerte y resurrección, adoquín y viento, dolor y belleza en las jornadas más bonitas del año. En tan solo siete días el único, el inimitable, el gran Tour de Flandes. Después Scheldeprijs, Paris-Roubaix, Amstel Gold Race, la Flecha Valona, Lieja-Bastoña-Lieja y tantas oportunidades para el equipo de casa.

Como bien han visto los corredores hoy, atravesar el viento sin esfuerzo es una sensación insuperable. La Orca Aero cuenta con un stack más bajo y una mayor caída de pedalier, que optimizan la aerodinámica y la estabilidad. Un factor absolutamente clave en los días que nos esperan.

Es hora de dejar la Aero de Orbea como si nada hubiese pasado por ella, este mismo miércoles la vamos a necesitar, porque llega una carrera tan bonita como su nombre. Por utilizar un tópico: la antesala de la Ronde, A través de Flandes. Seguidores, preparen sus banderas, esto no ha hecho más que empezar.

Orca Aero

Atravesar el viento sin esfuerzo es una sensación insuperable. La Orca Aero cuenta con un stack más bajo y una mayor caída de pedalier, que optimizan la aerodinámica y la estabilidad.