24 febrero, 2026

El sur escondido

Existe en el sur una franja de tierra que se extiende más de quinientos kilómetros de este a oeste, una tierra enorme que va cambiando de acento, de color y de textura sin dejar de ser la misma.

El sol cae limpio, el viento apenas sopla y las ruedas de la bici producen un sonido hipnótico, casi un ruido blanco. La tierra es fina, lisa, a veces es arena y otras incluso se llega a convertir en sal. Hace rato que no habla con nadie. No hace demasiado calor pero el sol del sur calienta siempre si el cielo está despejado. Ibai pedalea sin esfuerzo y la mente se deja ir. Piensa en cómo ha llegado hasta aquí y su cabeza viaja a Granada; a las altiplanicies, a los perfiles secos que preceden a la costa tropical, con el Mulhacén y el Veleta siempre vigilando desde arriba. Allí, en una única provincia, aprendió hace un tiempo que Andalucía no se deja resumir en un solo paisaje.

Por eso está hoy aquí.

Hace mucho que sabía que quería hacer este viaje, quería conocer qué escondía esta enorme comunidad autónoma. Cuando por fin la aventura comenzó a tomar forma, tuvo claro que la preparación debía ser mínima, que esta vez no había de dibujar ninguna ruta. Trazar una línea en el mapa habría significado aceptar caminos impuestos, recomendaciones de otras personas, prejuicios heredados. Prefirió dejar que el itinerario lo dictaran quienes se cruzaran en su camino. Preguntar. Escuchar. Aprender.

La expedición comienza en Huelva. Marismas abiertas, humedad en el aire y un paisaje sorprendente y relativamente deshabitado en esta época del año. Ibai habla con todo el que encuentra, pregunta por dónde ir, pero sobre todo aprende cómo ir. Las indicaciones no solo se limitan a marcar una dirección: siempre incluyen una advertencia sobre el viento, una fuente escondida o un tramo de arena suelta. No llevar la ruta escrita en un plano obliga a la conversación.

Ibai habla con todo el que encuentra, pregunta por dónde ir, pero sobre todo aprende cómo ir.

La primera parte del viaje la realiza solo, disfruta el silencio y se vuelve más consciente del material que le acompaña.

Esta Terra es perfecta para grandes distancias, es cómoda en todos los terrenos, es rápida cuando quiere divertirse y tiene tantos puntos de anclaje que puede llevar consigo todo lo que necesita; está contento de haberla elegido para este viaje a lo desconocido. Llega a la misma conclusión con la elección del grupo, acertó decantándose por el doble plato del Shimano GRX RX820. Cuando recorres tantos kilómetros en solitario, la paz mental de saber que nada va a fallar es impagable, y sabemos que pocas cosas hay más seguras que un grupo Shimano. Por último, las ruedas, tantos años pisando la tierra, le dan autoridad a Ibai para afirmar que estas OQUO RP50 LTD son las mejores que ha usado hasta la fecha.

Descubre la bicicleta de este Pachamama

Cómoda, rápida y hecha para la aventura. Ibai está contento de haber escogido Terra para este viaje.

 

Nuestro protagonista disfruta el camino, para a descansar cuando quiere y respira hondo; se alegra de estar aquí.

Tras muchos kilómetros en solitario y otras tantas reflexiones, aparecen dos figuras en el horizonte con la imponente Sevilla de fondo. Son Carlos y Alfonso, los fundadores de Meraki, un colectivo que entiende bien el espíritu del gravel. Meraki nace de la necesidad de contar Andalucía con voz propia, de enseñar un patrimonio de caminos que no sale en las guías. Esta pareja de amigos busca también explorar los territorios vecinos, quiere ser anfitriones en su tierra y huéspedes en la de otras personas.

Con ese objetivo precisamente se unen a Ibai para acompañarle en una nueva etapa de su viaje. Córdoba será el destino final, les espera un gran grupo de gente reunida en torno al espíritu de Pachamama. Pero antes, antes quieren enseñarle algo: con el orgullo de los que se enamoran de cada centímetro de tierra que pisan, no pueden dejar que Ibai se marche de Andalucía sin conocer el impresionante atardecer de Cádiz.

Allí donde acaba la tierra, los tres amigos esperan a que se marche el día y les alcance el agotamiento, antes de emprender una nueva etapa del viaje.

Ahora que Ibai no está solo, el pedaleo cambia el sonido, ya no es solo el golpe regular de las cubiertas contra la tierra; ahora hay risas, charlas y paradas que se alargan más de la cuenta. Ibai escucha las historias de sus compañeros, comprende el lugar que pisa y aprende a amarlo. Él tampoco llega con las manos vacías: trae consigo el paisaje en el que ha crecido, les habla del País Vasco y de cómo marca su propia manera de entender la bicicleta. Igual que su Orbea, Ibai lleva encima el territorio; porque el ciclismo es inseparable del lugar en el que vive.

Huelva, Sevilla y Cádiz, tres provincias de ocho, tan distintas entre sí.

La última parte de este periplo les lleva por fin a Córdoba. En este último tramo el trío recupera un poco el silencio, el cuerpo acusa los kilómetros y la mente vuelve a ordenarse al ritmo de la cadencia. Ibai sabe que el viaje está por terminar, pero no siente que se cierre nada, lo que ha visto hasta ahora solo hace que quiera volver. Su espíritu de explorador ya planea el siguiente capítulo.

En Córdoba ya les esperan. A la llamada de Pachamama han acudido muchas caras nuevas. No hay ceremonia ni discurso grandilocuente, hace frío de buena mañana y todos tienen ganas de salir y compartir sus caminos con quienes vienen a verles. Manchándose de la misma tierra, Ibai continúa aprendiendo cómo el ciclismo es todo menos un deporte solitario.

DISFRUTA LA RUTA

Este viaje le ha enseñado que Andalucía no es un tópico. Es una conversación larga que comienza con una pregunta y termina con una certeza: no hay mejor manera de comprender un territorio que escucharlo en el acento de quienes lo habitan.

Boundless

Terra está hecha para salir del mapa y aventurarse a lo desconocido. No importa el viaje o la carrera de larga distancia, no importa lo desconocido del territorio, Terra está lista para cualquier desafío.