19 marzo, 2024

Lotto-Dstny se despide de Italia tras una excelente actuación en Milán-San Remo

Cómo nos gusta la solemnidad, la grandiosidad y la lírica. Nos encantan los sobrenombres, las leyendas y la historia.

Hay algo maravilloso en la manera en que veneramos el no-lugar: un tramo de carretera, una subida a ninguna parte o el camino de acceso a una granja se convierten en sitios de peregrinaje que todo fiel debe visitar una vez en la vida. No siempre han de ser lugares bonitos, la mayoría de las veces no lo son en absoluto, nadie repararía en ellos, de no ser porque allí nacen leyendas.

El Poggio, hacedor de mitos. “La Classicissima”, “La Primavera”, “el día más largo”, el primero de los Monumentos es una carrera muy especial. A diferencia del frenesí que normalmente caracteriza a las clásicas de un día, Milán-San Remo es aparentemente pausada, requiere mucha paciencia y poca precipitación. Pero lo más bonito de la Classicissima es el trabajo en equipo. 

En otras carreras, un corredor que destaque puede incluso llegar a hacer brillar a todo el conjunto, arribar a meta y ganar, con un poquito de suerte y las circunstancias a favor.

No es así en la Primavera, si el equipo no trabaja unido el rey está desnudo.

“Corrimos concentrados, como un equipo, fue muy bonito de ver. Personalmente, siento que he dado otro paso adelante. El equipo cree en mí y es bueno reafirmar esa confianza”, afirmaba Van Gils, orgulloso de sus compañeros.

Casi cada año toda la acción sucede en los últimos kilómetros, todo ocurre en el Poggio, el no-lugar donde todo el mundo quiere estar. Pero es en la primera parte, donde parece que nada pasa, donde pasan todos para que todo pase. 

El trabajo del Lotto-Dstny fue impecable, la familia confió en uno de sus miembros más jóvenes y le acompañó en bandada hasta que pudo volar solo.

 

Y cómo voló, Van Gils firma su quinto top 10 en su quinta carrera del año. Un séptimo puesto en un emocionante esprint final completamente abierto, después de aguantar los diferentes ataques en la guerra particular entre Van der Poel y Pogačar y tras un pequeño susto que le hizo sujetarse más de la cuenta al descender el Poggio.

“Mi descenso en el Poggio no fue como planeaba. En cierto momento, mi rueda resbaló. Casi me caigo en una de las curvas y me asusté un poco. Tuve que afrontar la bajada con ese miedo”.

Afortunadamente, su Orca Aero respondió. La geometría de esta bici hace que sea fácil de pilotar. Ir rápido no es solo una consecuencia directa de una buena aerodinámica, sino que requiere poder controlarla de manera sencilla y cómoda, que responda siempre ante los imprevistos y nos dé confianza.

Así que, a pesar de la energía que le demandó aguantar en el grupo, el joven belga llegó a Via Roma con otros once para esprintar por un impresionante séptimo puesto en una carrera de leyenda.

Y así decimos adiós, ciao, arrivederci. Volvemos a casa. Ya es primavera en Bélgica y para Lotto viene bellísima.

Orca Aero

La geometría de Orca Aero hace que sea fácil de pilotar. Ir rápido no es solo una consecuencia directa de una buena aerodinámica, sino que requiere poder controlar la bicicleta de manera sencilla y cómoda.